23 jul. 2009

AMBIENTALISTAS LLEVARON SU PROTESTA Y DENUNCIAS A BUENOS AIRES.

Mientras la protesta ambientalista se sigue criminalizando –dos asambleístas de La Rioja están imputadas por protestar en el piquete de Peñas Negras–, la minería a cielo abierto amenaza con volver al cerro Famatina. El 29 de junio se vendió, en Canadá, Yamiri S.A., una empresa propietaria de 170 yacimientos y excavaciones que había sido privatizada durante el gobierno de Ángel Maza, según Crítica de la Argentina. Los movimientos en la zona son cada vez más visibles y los ambientalistas denuncian que “el gobierno avanza en la entrega del cordón del Famatina”, que incluye varias minas de metales preciosos. A fines de 1996, Yacimientos Mineros de La Rioja (Yamiri) había sido reconvertida en sociedad anónima. Nueve años después, la empresa canadiense Telcoplus, de Jorge Gamarci, adquirió el 79,4% de su paquete accionario y pasó a llamarse Yamiri Gold and Energy. La gestión había sido promovida por el gobernador Ángel Maza y refrendada por el entonces ministro coordinador y actual gobernador, Luis Beder Herrera. Ahí entró en escena Barrick, que firmó un acuerdo con la empresa de Gamarci para la explotación conjunta del cerro. En 2007, cuando las protestas habían alcanzado su punto más alto, el mismo Beder prohibió la minería y creó una comisión investigadora para que se expidiera sobre la pérdida del patrimonio provincial. Pero Yamiri Gold inició un juicio a la provincia y al año siguiente se derogaron las leyes ambientales. La historia volvió a cambiar a fines de junio de este año, cuando la empresa de Jorge Gamarci anunció un extraño enroque: su presidente se retirará del directorio, con el 79% de la filial Yamiri S.A. La operación está avalada por el fondo de inversión Endeavour Financial, a cambio de 677.268 dólares, y se hará efectiva dentro de una semana en el país norteamericano. La conexión Canadá: Argentina terminaría de cristalizar con un fallo judicial que determine que hubo desmanejos en la venta de Yamiri S.A., con su consiguiente resolución. Su hermana canadiense –que aún reclama sus derechos de explotación y un oneroso resarcimiento– podría retirar el juicio, aunque también desaparecería. “Gamarci o un testaferro van a volver a Famatina mediante un acuerdo entre EPEM (la estatal riojana creada en 2008) y Endeavour Financial –uno de cuyos accionistas es el propio Gamarci– y tiene intereses en más de 40 emprendimientos en todo el mundo”, adelantan los militantes ecologistas. En ese enroque reaparecería la hoy denostada Barrick. Por ahora, su vicepresidente de Asuntos Corporativos, Rodrigo Jiménez Castellanos, aseguró que “el trabajo de la compañía en Famatina está suspendido desde abril de 2007 por no ser un proyecto prioritario”.
MOVIMIENTOS SOSPECHOSOS:
“Reforzamos el corte de Peñas Negras: hay fuertes versiones de que la provincia va a subir a Cueva de Pérez, donde estaba el campamento de Barrick”, adelantó la asambleísta Marcela Crabbe. El secretario de Minería, Oscar Lhez, ya contrató a una empresa chilena para hacer estudios geológicos en la zona. Argumenta que sólo se hará un proyecto turístico, pero Crabbe desconfía: “¿Desde cuándo le interesa tanto el turismo a la Secretaría de Minería? Quieren posicionarse en el lugar en septiembre, que es el momento en que las empresas suben para explorar. El propio Lehz lo había adelantado a principios de año: la exploración va a volver a la mina La Mexicana”. Todos saben en La Rioja que los metales preciosos son una tentación para negocios públicos, privados y mixtos. Tanto es así que el propio Lehz es propietario de la mina de plata La Georgette, también en el cordón del Famatina. “Dice que sólo tiene fines turísticos, pero hay máquinas de Vialidad ensanchando el camino; no es sólo una huella minera. El cargo que ocupa es incompatible con sus negocios”, opina Crabbe. No todos en su provincia piensan lo mismo.

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